¿El cannolo es siciliano?

U cannolu en los pueblos sicilianos es una fuentecilla de la que brota agua, un grifo en forma de tubo donde saciar la sed constantemente. Pero u cannolu para el resto del mundo es un dulce magnífico, rico y exuberante, oscuro como el pan negro pero relleno de un blanco como la leche, con forma de caña pero lleno de crema. Conocido ya en los tiempos en que Marco Tulio Cicerón era cuestor de Sicilia, el «Tubus farinarius, dulcissimo, edulio ex lacte factus», es decir, «el tubo de harina hecho de leche para un dulcísimo manjar», tiene, como muchas recetas culinarias de Trinacria, orígenes sarracenos. En tiempos de los árabes, en Caltanissetta, la antigua «Kalt El Nissa»que significa literalmente, y no por casualidad, «castillo de las mujeres», las concubinas de un viejo emir sarraceno, entre un pasatiempo y otro, dedicaban su tiempo a inventar suculentos dulces para su señor. Durante una de las respetables incursiones culinarias de las pobres mujeres, alguna intentó imitar un típico dulce árabe relleno de ricotta, almendras y miel, que por su forma se parecía al plátano. Ya se sabe que los grandes inventos nacen de errores e incongruencias experimentales, y el cannolo no fue una excepción. Hay quien sostiene, en cambio, que quienes dieron origen al cannolo fueron las hermanas de un rico convento, ocupadas con los dulces de carnaval. Las monjas, de hecho, satisfechas con la creación de la cassata siciliana, otro dulce de origen árabe reproducido en Sicilia, intentando imitar un dulce azucarado hecho con una corteza de harina seca rellena de ricotta y calabaza confitada, inventaron en cambio el cannolo, formado por una «corteza» de masa frita y relleno de crema de ricotta, estrictamente de oveja, enriquecida con «cucuzzata», trocitos de chocolate y granillo de almendras. En resumen, el cannolo nació en broma y bajo alegres auspicios. Hoy se ha convertido en una exquisitez internacional: en Piana degli Albanesi incluso le han dedicado una fiesta. Pero las rivalidades locales no faltan ni siquiera con el dulce, y mientras en Palermo el cannolo se adorna con dos cerezas y una cáscara de naranja, en Catania se espolvorea con granillo de pistachos de Bronte. En definitiva, ¡cada lugar tiene su cannolo!

Elena Beninati

Cannoli sicilianos

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